¿Qué pasa si no duermo?

El sueño no es un fenómeno pasivo y aunque parezca que estamos en un estado de tranquilidad nuestro cuerpo y cerebro están activos funcionando tan complejamente como cuando estamos despiertos. En dicho proceso ocurren cambios orgánicos (cambios en la presión arterial, la frecuencia cardíaca, respiratoria, la temperatura corporal y la secreción de hormonas entre otros) y mentales (restauración de la función cognitiva, favorece el aprendizaje, la memoria y la atención).

A medida que la persona deja de dormir adecuadamente se observa como inicia con un claro deterioro en el funcionamiento diurno; se produce una disminución del rendimiento intelectual con dificultades de concentración, aprendizaje y utilización de la memoria; así también en la capacidad de abstracción y razonamiento lógico. Disminuyen los reflejos produciendo un aumento del tiempo necesario para reaccionar a un estímulo, lo que puede favorecer el riesgo de accidentes de tráfico, domésticos y laborales. Se producen alteraciones en el estado de ánimo aumentando los niveles de ansiedad e irritabilidad, incrementando la probabilidad de desarrollar trastornos psiquiátricos. Y empeora o favorece la aparición de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y endocrinológicas.

Las personas con trastornos de sueño tienen más riesgo de padecer HTA (hipertensión arterial), obesidad y sobrepeso, DM (diabetes mellitus), trastornos afectivos (Depresión – ansiedad – irritabilidad), mayor riesgo de accidentabilidad, aumenta el riesgo de cáncer de seno y próstata, menor rendimiento físico y mental y por último una disminución en tú calidad de vida y relacionamiento social.

Si el sueño no te deja dormir consulta

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